La ignorancia es la fuerza

Como es habitual, está entrada está motivada por un artículo de un periódico:

La UE obliga a Google a retirar enlaces con información lesiva

El Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) insta a los buscadores a suprimir la información relativa a terceras personas que así lo soliciten

El artículo explica que la decisión del TJUE se produce en respuesta a la petición de un Español, Mario Costeja, que no quiere que al buscar su nombre aparezca una antigua noticia de un impago. A continuación, el autor de la crónica añade:

El derecho al olvido no es un intento de reescribir la historia ni de alterar la hemeroteca. Cuando la publicación original es legítima (en un periódico, por ejemplo), no comporta el derecho a borrar esa información del soporte original. Solo se elimina de los resultados de los buscadores para que los datos lesivos no permanezcan eternamente en Internet.

Se trata de una opinión subjetiva suya  pero la cuela como si fuera una verdad indiscutible. Parece que al periodista las hemerotecas, digitales o no, le parecen legítimas e inviolables; pero a los buscadores que los zurzan.

Guapa, vete a Google y traete todos los documentos y fotos que tengan del caso. Y que te den los negativos.

Se habla del “derecho al olvido” como si fuera un derecho incuestionable; sin embargo yo no había oído hablar de él hasta ahora. Incluso se podría argumentar que contradice un derecho más importante, el derecho a la libertad de expresión.

Y eso de que “los datos lesivos no permanezcan eternamente en Internet” ¿a qué viene? ¿No acaba de decir que los datos van a seguir en las hemerotecas? ¿Estará pensando en hemerotecas de las de antes, con periódicos amontonados? Porque por lo que yo entiendo, los datos van a seguir en Internet, accesibles a cualquiera que entre en la web de los periódicos y los busque.

Reconozco que estamos hablando de un tema delicado; pero precisamente por esa razón debería ser tratado con inteligencia”. Por lo que he leído, parece que no hay mucho de eso.

¿Qué dice la resolución?

La resolución del tribunal europeo, habla de una decisión previa de la Agencia Española de Proteción de Datos (AEPD):

The AEPD rejected the complaint against La Vanguardia, taking the view that the information in question had been lawfully published by it. On the other hand, the complaint was upheld as regards Google Spain and Google Inc.

Es decir, que la AEPD reconoce que La Vanguardia publicó la noticia legalmente y (supongo, aunque no lo dice), también debe estar en su derecho de mantenerla por tiempo indefinido en su hemeroteca digital. Sin embargo, si ve indicios de ilegalidad en las acciones de Google, que es el único que no ha hecho nada, ni generar la noticia, ni publicar el contenido.

Puesto que la AEPD no llevó a Europa el caso contra la Vanguardia, el TJUE sólo se pronuncia respecto a la queja contra Google:

An internet search engine operator is responsible for the processing that it carries out of personal data which appear on web pages published by third parties. Thus, if, following a search made on the basis of a person’s name, the list of results displays a link to a web page which contains information on the person in question, that data subject may approach the operator directly and, where the operator does not grant his request, bring the matter before the competent authorities in order to obtain, under certain conditions, the removal of that link from the list of results

En resumen, que si uno busca en Google por el nombre de una persona y sale un resultado incómodo para dicha persona, ésta puede solicitar que se la borre. ¿Es esto aplicable a todos los buscadores? ¿Es aplicable al buscador de la hemeroteca de La Vanguardia?

Yo creo que está claro que no se van a meter con los buscadores de los periódicos. Creo que el mismo Mario Costeja deja claro de qué va todo esto:

Pero [Costeja] no está dispuesto a que “gane la prepotencia norteamericana”

La parte técnica

Como programador estoy acostumbrado a que los usuarios sean tremendamente vagos en sus descripciones. Comprendo que sin saber cómo funcionan las cosas es difícil saber qué se quiere; pero cuando uno dicta una resolución legal, ¿es tanto pedir un poco más de claridad?

Porque eso de que se “haga una búsqueda basada en el nombre de una persona” ¿qué significa?.  Si busco por “Costeja” ¿Tiene Google que eliminar los enlaces? ¿O es sólo si pongo el nombre y los dos apellidos? ¿Qué pasa si pongo otras palabras? ¿O si es un nombre muy común?

Tengo la sensación de que hay gente que piensa que los buscadores funcionan porque hay gente indexando cosas, y que de alguna forma Google es consciente de todo lo que aparece cuando uno busca. Sin embargo, Google (y el resto de buscadores) no hace más que recolectar automáticamente páginas web y devolver los resultados ordenados por un algoritmo matemático. Algo que, por cierto, está en manos de cualquier persona (con un megacentro de datos, eso sí).

Limitar las búsquedas por criterios espurios interfiere en los algoritmos de búsqueda y es contraproducente para todos.

Mario Costeja (un ataque ad hominem)

¿Quién es el tal Mario Costeja?

Ya sabemos que es una persona que está en contra de la prepotencia americana. También podemos deducir que es una persona que estaba muy preocupada de que nadie supiera de sus impagos en el pasado, pero que no tiene inconveniente en hablar de ellos en entrevistas. Podría ser que ya no le importe y que se haya sacrificado por el bien de los demás; pero tengo la impresión de que no es ese tipo de persona. En otro artículo de El País se dice:

“Jugar al póquer conmigo es imposible, detecto enseguida si es un farol”, dice entre risas Mario Costeja González. Perito calígrafo judicial y experto en comunicación no verbal.

Y luego:

Y se indigna cuando se relaciona su demanda con poner límites a la libertad de expresión en la Red. “La he defendido a capa y espada toda mi vida; yo sí que corrí delante de los grises para defenderla. Siempre fui antiprohibir”

Quitando el hecho de que uno no “corre delante” (escapar es una expresión más adecuada) para defender nada, sino que se enfrenta, me parece que este tío es un bocazas de tomo y lomo.

Y libertad sí, pero no libertinaje ni hostias en vinagre.

Y por si alguno tiene curiosidad por ver la mención en La Vanguardia que provocó la queja, aquí está. Es bastante decepcionante.

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Coca Cola ya no mola

En la gala de los Goyas ha habido nuevas protestas respecto al ERE en las embotelladoras de la península ibérica. Eso me ha recordado que llevaba queriendo enterarme mejor de ese tema.

Coca Cola Iberian Partners no es Coca Cola

Supongo que esto es bien sabido por la mayoría, pero en muchas noticas y comentarios en Facebook no se hace ninguna distinción. Coca Cola funciona con un modelo de franquicias. El “jarabe” (concentrado con la fórmula) se fabrica en Atlanta y se exporta a franquicias embotelladoras de todo el mundo. Estas franquicias operan con relativa independencia y son las encargadas de añadir el agua, el CO2, la botella y la distribución. Supongo que la empresa central establece muchos controles, pero en cuanto a despidos y estructura empresarial probablemente no tengan mucho que decir. En esta nota de prensa de Coca Cola se habla del nuevo acuerdo con sus “Iberian Partners” (CCIP) y parece claro que a ellos la cosa ni les va ni les viene:

“While we’ve had a good system here, our bottling partners wanted to come together to become even better at executing with precision for our customers and consumers in this important market. We applaud them for their leadership.”

Es decir, que Coca Cola pensaba que ya había un “buen sistema, pero sus socios en la península prefirieron juntarse para ser aún mejores. Aplaudimos su liderazgo”. Deduzco que ellos creen que las ventas (y sus ganancias) no van a cambiar y el resto se la trae al fresco.

CCIP está dirigida por Sol Daurella, una de las fortunas mayores de España. Su fortuna familiar se estima en 1900 millones de euros, casualmente es casi la misma que la del principal director de Coca-Cola en Estados Unidos.

¿Cuál es la posición de CCIP?

Ante todo, quiero que quede claro que el hecho de que cite periódicos no quiere decir que me crea a pies juntillas lo que se dice en ellos. Sin embargo, lo cierto es que toda la información que tenemos proviene de otras fuentes. Cada uno es libre de dar a cada cosa el nivel de credibilidad que quiera. Empezamos con un extracto de Cinco Días:

La empresa asegura que “durante la reunión ha insistido que se trata de una medida necesaria y plenamente justificada desde un punto de vista organizativo y productivo” y ha recordado que ya ha puesto encima de la mesa la posibilidad de cubrir 500 nuevos puestos a través de recolocaciones, para los que además se destinarán paquetes específicos de ayuda Asimismo, existe la posibilidad de alcanzar aproximadamente 350 prejubilaciones. “De esta forma, la afectación máxima al final de proceso, podría limitarse a unas 350 salidas en toda España”, subraya.

De aquí se pueden sacar varias conclusiones. La primera es que la razón para el ERE es “organizativa y productiva”. Es posible que esto tenga gran parte de verdad y no he visto que los sindicatos lo nieguen. De hecho parecen aceptar implícitamente que es cierto (lo veremos más adelante). Hay otras posibilidades, como la de que aprovechen para despedir a trabajadores con antigüedad para, más tarde, contratar a trabajadores jóvenes más baratos o que echen a trabajadores madrileños, que cobran más, para contratar en otras provincias de sueldos más bajos. Esta última razón tiene muchos visos de ser real.

Respecto al número de recolocaciones pienso que no es creíble. Mi impresión es que ese número podría ser cierto si muchas familias estuvieran dispuestas a mudarse e irse a otra provincia a ganar menos dinero. La realidad es que eso no siempre es posible o deseable.

Algo parecido pasa con las prejubilaciones. En algún otro sitio dicen que depende de las leyes y de cuántos trabajadores puedan acogerse a ellas. Seguro que, nuevamente, CCIP ha escogido el número mayor entre los posibles. Mi impresión es que los despidos directos serán más cercanos al doble de lo que dice la empresa (o quizás más), eso sin contar los empleos indirectos.

¿Cuál es la posición de los sindicatos?

Esta es, para mí, la parte más confusa. CC. OO. dice que va a denunciar a CCIP porque el ERE “no se ajusta a derecho”. La razón, púramente técnica, es que CCIP es “grupo mercantil”, pero no “grupo laboral”, lo que significaría que los trabajadores no tienen libertad de movimiento entre las diferentes plantas. Desconozco las implicaciones legales de esa diferencia, pero no parece que sea un grave escollo para la compañia. Quizás sea una maniobra negociadora, pero yo creo que no estaría de más que hablasen de razones de mayor peso.

En el mismo artículo se citan las palabras de un representante de UGT:

Desde UGT también anuncian que impugnarán el expediente “si la empresa no acredita su legitimidad para presentarlo”, como ha hecho ya CCOO. “Si los despidos son consecuencia de esta reestructuración hay que dejar claro que todas las empresas por sí solas son viables. Facturan 3.000 millones de euros al año y han tenido 900 de beneficios”, critica Canet.

Es decir, no dicen nada de que el embotellado y distribución se pueda hacer de forma más eficiente, sólo argumentan que con el número de trabajadores antiguo la empresa era viable; sin importar si el sistema era eficiente o no (aquí es donde decía que los sindicatos implícitamente reconocen que se ganará eficiencia con el cambio).

¿Cual es la realidad?

Es difícil de saber. Hay que leer entre líneas y asignar niveles de credibilidad a cada declaración. Mi opinión personal es que CCIP pretende ganar eficiencia primero y ahorrarse sueldos altos después; pero es difícil estar seguro de cuál es el motivo más importante.

Lo curioso es que los sindicatos aseguran conocer todo esto por el documento que ha presentado la empresa; pero por más que he buscado, no he sido capaz de encontrarlo. Puedo entender las razones de CCIP para no hacerlo público; pero ¿cuál es la razón de los sindicatos? ¿No sería lógico que nos dieran la información que reconocen tener? Supongo que es posible que la información esté por ahí y yo, simplemente, no haya sido capaz de encontrarla. He buscado en periódicos y las páginas webs de los sindicatos; pero no ha sido una búsqueda exahustiva.

¿Eficiencia o puestos de trabajo?

Supongo que este es el quid de la cuestión. Aunque comprendo que detrás de los despidos hay historias tristes, me cuesta aceptar que se hagan cosas ineficientes sólo por mantener a trabajadores en sus puestos de trabajo. En un mundo ideal, habría trabajo (o dinero) para todos y las cosas se harían de la forma más eficiente. La realidad es mucho más complicada.

Supongamos por un momento que es cierto que el proceso va a ser más eficiente (y visto lo visto, parece que es bastante creíble). Eso significa, muy probablemente, menos emisiones de CO2 por botella producida.

No sé cuál es el impacto de esas emisiones concretas. Probablemente sea una gota en el océano de CO2 producido por el resto de empresas; pero si pensamos en la industria española global, está claro que necesitamos mejorar la eficiencia y pronto.

De la misma forma, con suerte, las energías limpias harán que algún día el carbón y el petróleo sean innecesarios. Se perderán miles de empleos, pero eso no nos impide investigar para que suceda cuanto antes.

Miscelánea

Para terminar, un par de cosas más.

La primera es que, si es cierto que se ganará eficiencia con el cambio, sería de esperar una reducción en el precio de los productos que CCIP embotella. Sin embargo, no tengo muchas esperanzas.

La segunda es que me resulta bastante curioso que esta defensa de los trabajadores de CCIP la hagan muchos de los mismos que han pedido boicotear Coca Cola en otras ocasiones, Las razones en aquel momento eran otras:

En definitiva, queremos sacar la Coca-Cola de nuestras vidas y de nuestras universidades (y con ella todos los productos asociados al “bienestar”… del gran empresario).»

Es decir, el boicot pretendía dejar de consumir Coca Cola porque era ejemplo de capitalismo. Hay dos posibilidades: Una es que no creyeran que fueran a tener ningún éxito con el boicot (con lo cual mentirían sobre sus intenciones) o que sí (con lo cual CCIP se vería abocada a despedir parte de su plantilla).

Parece que lo importante es meterse con Coca Cola. Si existe porque existe y si no existe porque no existe.

Obsolescencias y otras modas

Recientemente he discutido sobre el tema de la obsolescencia planificada (OP) con gente que, por lo demás, no suele decir tonterías. Mi opinión al respecto de la OP era que no pasaba de ser un mito; pero lo cierto es que no conocía a fondo los argumentos que manejaban los defensores. Tras subsanar parte de esa deficiencia, paso a comentar cosas.

Lo primero es el nombre. En español, “obsolescencia” es la cualidad de ser “obsolescente”, “no obsoleto”. “Obsolescente” es aquello que se está volviendo obsoleto, no lo que ya lo es. Por otro lado, en inglés, “obsolescence” significa “obsoleto” cuando es incontable y “obsolescente” cuando es contable. ¿Queda claro?

En cualquier caso, parece que el término “obsolescencia” se usa en la práctica para estos casos, así que no propondré los términos “obsoletez”, “obsoletura” ni “obsolentencia”, por graciosos que sean.

por otro lado, los términos “planificada” y “programada” se usan a veces indistintamente, aunque en realidad se refieren a cosas distintas. En el primer caso, se supone que los diseñadores planifican que los productos probablemente dejarán de funcionar al cabo de cierto tiempo (por una razón u otra), mientras que en el segundo existe un componente programado a posta para fallar.

Pero dejémonos de nombres y vayamos al grano.

Lo primero que descubrí es que el tema es demasiado amplio para una entrada del blog. Por esa razón, en lugar de intentar tocar todos los temas posibles decidí centrarme en un solo decumental: “Obsolescencia Programada, Fabricados para no durar”.

Impresoras de chorro de tinta

El documental empieza hablando de las impresoras. Esta historia vertebra el documental y no es mala elección porque posiblemente nos encontremos aquí con el mejor ejemplo. Existen razones para pensar que hay algo sospechoso en el mundo de las impresoras de inyección de tinta, empezando por cartuchos que cuestan más que la impresora en sí y terminando por la obsolescencia programada reconocida por algunas empresas de impresoras. Por supuesto, esas empresas dan razones más o menos lógicas para incluir tal cosa, pero en mi opinión no son muy convincentes.

Por supuesto, no es difícil conseguir repuestos a precios hasta cuatro veces por debajo de los originales y el mismo documental reconoce que es posible reactivar algunas impresoras con un sencillo parche; pero eso no les detiene de presentar el asunto como una conspiración secreta y la obtención del parche como si se tratara de una operación de la CIA.

Y claro, tampoco dicen que sólo se trata de las impresoras de inyección de tinta (que por cierto son extrañamente baratas comparadas con productos similares). Las impresoras láser no parecen tener esos problemas.

Bombillas

El siguiente tema que trata el documental es el de las bombillas. Empieza recordándonos que existen bombillas centenarias, que siguen funcionando hoy en día.

Como es habitual, se centran en la duración de las bombillas y en el impacto que tuvo el cartel Phoebus en ello. Vayamos por partes:

El cartel Phoebus.

El cartel Phoebus fue un cartel de, entre otros, OsramPhilips y General Electric firmado el 23 de diciembre de 1924, y que se mantuvo hasta 1939, que existió para controlar la fabricación y ventas de bombillas. (Wikipedia)

Entre otras cosas, el cartel ponía multas a las empresas participantes que hacían bombillas que superaban las 1500 horas de vida y (de menor cuantía) a aquellas que no llegaban a las 800. Como en todo cartel, la idea era reducir la competencia y controlar los precios. Nada nuevo bajo el Sol.

Respecto a las 1000 horas, muchos sitios web insinúan (o dicen a las claras) que el objetivo era estafar a los clientes para vender más bombillas. En ningún momento se habla de otros aspectos importantes, como el precio final de cada bombilla o su eficiencia energética o lumínica. Un estudio británico sobre monopolios realizado en el 1951 habla de la organización Phoebus (que no parece que fuera secreta, por mucho que diga el documental) dice:

One of the first actions of the Phoebus organisation when it was created in 1925 was to lay down a standard life of 1,000 hours—then already in common use in the United Kingdom and elsewhere—for general
service filament lamps; it was provided that no mention of ” long life” should be made in any advertisement for lamps. A scheme for penalising excessive life or short life was worked out and after 1929 there were fines
for a life in excess of 1,500 hours and fines on a lower scale for a life shorter than 800 hours unless the manufacturer had given notice that he had economic justification for making the life shorter.

Es decir, Phoebus no parece haber hecho nada especialmente malvado. De hecho, los precios de las bombillas descendieron hasta una tercera parte en un periodo de 25 años (del 1924 al 1949).

Duración, eficiencia, precio

Lo cierto es que, en una bombilla, la duración no es la única variable a tener en cuenta. Una bombilla que dure mucho pero que sea muy costosa de fabricar o que gaste mucha electricidad comparado con la luz que da, no es una buena bombilla para uso general. Nadie dice que no sea posible construir bombillas que duren más de 1000 horas o incluso siglos. Basta usar filamentos más gordos y disminuir la temperatura (y por tanto la luz que generan). Lo difícil es construir una bombilla que sea eficiente y barata.

En ciertos sitios web y, de forma implícita en el documental, se afirma que bombillas construidas en los países comunistas duraban más. He sido incapaz de encontrar datos de esas mayores duraciones y, mucho menos, de otras características técnicas.

Sin embargo, la idea ha calado y hasta hay quién se está aprovechando de ella. La empresa OEP electrics intentó lucrarse a partir de la idea de que las compañias tradicionales vendían bombillas con sólo 1000 horas de duración, mientras que las suyas, de tecnología LED, duraban mucho más. Se olvidaba de decir que esas mismas compañias también vendían bombillas LED de mucha mayor duración y a precios competitivos con los de OEP, o que la investigación en iluminación LED se la debemos, en parte, a esas compañias tradicionales.

Obsolescencia por diseño

El siguiente tema del documental es la obsolescencia planeada por vía del diseño. La idea es que los productos no dejan de funcionar, simplemente empiezan a resultar anticuados. La gente compra otros porque los nuevos productos molan más. Parte de la culpa de eso se la echan al diseñador Brooks Stevens, que reconoció que sus diseños pretendían que el comprador comprase lo nuevo antes de lo necesario.

Esto es claramente cierto. Lo único que puedo agregar es que la mayoría de la gente parece aceptarlo sin problemas. En ropa se hace tan a las claras que las empresas que se dedican a ello no se sonrojan en presentar cada año nuevos modelos de prendas de vestir que no añaden ningún tipo de funcionalidad. Tienen una obsolescencia planeada de un año y nadie parece quejarse.

Seguro que las serpientes se pudren enseguida

Supongo que parte de la razón es que creemos entender cómo funciona el mundo de la moda (yo no) mientras que bombillas e impresoras son productos tecnológicos cuyos detalles de funcionamiento se escapan a la mayoría de las personas. Pero lo cierto es que la razón para comprarse el nuevo IPhone o las nuevas zapatillas Nike son, más o menos, las mismas.

Sin embargo me niego a aceptar que esto es obsolescencia planificada.

Al otro lado del telón de acero

El documental habla de la falta deOP en las economías del este (economías planificadas, curiosamente). Como ejemplo aparece un alemán mostrando un frigorífico hecho en la Alemania del este que, sorprendentemente, tiene 25 años.

Supongo que eso quiere decir que los frigoríficos del mundo occidental duran mucho menos. El mío tiene 24 años, así que deduzco que fallará uno de estos días. Por el momento ahí sigue, sin dar ningún problema y sin que sea necesario deshelarlo cada cierto tiempo. Hace algo de ruido, pero funciona.

A parte de estas anécdotas, no tengo datos que demuestren que los productos hechos en los países comunistas fueran más duraderos que los nuestros.

Baterías IPod, Nylon etc.

Por no alargarme demasiado, voy a tratar de otros temas más rápidamente.

En el documental se habla de que las baterías del IPod no se pueden cambiar. Es conocido que muchos productos Apple tienen los diseños estilizados que tienen en parte por qué renuncian a detalles como baterías reemplazables, tapas móviles, etc. Los productos Apple son artículos de lujo y deberían ser valorados así. Un reloj Cartier no es mejor que un Casio, sólo más lujoso.

Respecto al Nylon, se dice que Dupont obligó a fabricar un Nylon de menor calidad para que las medias durasen menos. Cabe preguntarse por qué inventaron el Nylon después de todo. Aunque conozco gente que trabaja en Dupont que me ha contado esa misma historia, no conozco datos que la respalden. Sólo la historia de alguien que dijo que eso había sucedido.

En resumen, no voy a negar que, puntualmente, alguna empresa haya utilizado o utilice hoy en día algún tipo de OP. Su efecto, sin embargo, me parece bastante pequeño en general. ¿Os habéis fijado lo poco común que es, hoy en día, ver a gente cambiando ruedas? ¿O que salgan óxidos en el coche a los dos años de haberlo comprado? Pese a que los coches de ahora son mucho más complejos, potentes y eficientes que los antiguos, son bastante duraderos. De hecho, la mayoría de la gente los cambia antes de que se lleguen a estropear.

Antes todos los coches llevaban un par de estas junto al perro de plástico de cabeza bamboleante