Coca Cola ya no mola

En la gala de los Goyas ha habido nuevas protestas respecto al ERE en las embotelladoras de la península ibérica. Eso me ha recordado que llevaba queriendo enterarme mejor de ese tema.

Coca Cola Iberian Partners no es Coca Cola

Supongo que esto es bien sabido por la mayoría, pero en muchas noticas y comentarios en Facebook no se hace ninguna distinción. Coca Cola funciona con un modelo de franquicias. El “jarabe” (concentrado con la fórmula) se fabrica en Atlanta y se exporta a franquicias embotelladoras de todo el mundo. Estas franquicias operan con relativa independencia y son las encargadas de añadir el agua, el CO2, la botella y la distribución. Supongo que la empresa central establece muchos controles, pero en cuanto a despidos y estructura empresarial probablemente no tengan mucho que decir. En esta nota de prensa de Coca Cola se habla del nuevo acuerdo con sus “Iberian Partners” (CCIP) y parece claro que a ellos la cosa ni les va ni les viene:

“While we’ve had a good system here, our bottling partners wanted to come together to become even better at executing with precision for our customers and consumers in this important market. We applaud them for their leadership.”

Es decir, que Coca Cola pensaba que ya había un “buen sistema, pero sus socios en la península prefirieron juntarse para ser aún mejores. Aplaudimos su liderazgo”. Deduzco que ellos creen que las ventas (y sus ganancias) no van a cambiar y el resto se la trae al fresco.

CCIP está dirigida por Sol Daurella, una de las fortunas mayores de España. Su fortuna familiar se estima en 1900 millones de euros, casualmente es casi la misma que la del principal director de Coca-Cola en Estados Unidos.

¿Cuál es la posición de CCIP?

Ante todo, quiero que quede claro que el hecho de que cite periódicos no quiere decir que me crea a pies juntillas lo que se dice en ellos. Sin embargo, lo cierto es que toda la información que tenemos proviene de otras fuentes. Cada uno es libre de dar a cada cosa el nivel de credibilidad que quiera. Empezamos con un extracto de Cinco Días:

La empresa asegura que “durante la reunión ha insistido que se trata de una medida necesaria y plenamente justificada desde un punto de vista organizativo y productivo” y ha recordado que ya ha puesto encima de la mesa la posibilidad de cubrir 500 nuevos puestos a través de recolocaciones, para los que además se destinarán paquetes específicos de ayuda Asimismo, existe la posibilidad de alcanzar aproximadamente 350 prejubilaciones. “De esta forma, la afectación máxima al final de proceso, podría limitarse a unas 350 salidas en toda España”, subraya.

De aquí se pueden sacar varias conclusiones. La primera es que la razón para el ERE es “organizativa y productiva”. Es posible que esto tenga gran parte de verdad y no he visto que los sindicatos lo nieguen. De hecho parecen aceptar implícitamente que es cierto (lo veremos más adelante). Hay otras posibilidades, como la de que aprovechen para despedir a trabajadores con antigüedad para, más tarde, contratar a trabajadores jóvenes más baratos o que echen a trabajadores madrileños, que cobran más, para contratar en otras provincias de sueldos más bajos. Esta última razón tiene muchos visos de ser real.

Respecto al número de recolocaciones pienso que no es creíble. Mi impresión es que ese número podría ser cierto si muchas familias estuvieran dispuestas a mudarse e irse a otra provincia a ganar menos dinero. La realidad es que eso no siempre es posible o deseable.

Algo parecido pasa con las prejubilaciones. En algún otro sitio dicen que depende de las leyes y de cuántos trabajadores puedan acogerse a ellas. Seguro que, nuevamente, CCIP ha escogido el número mayor entre los posibles. Mi impresión es que los despidos directos serán más cercanos al doble de lo que dice la empresa (o quizás más), eso sin contar los empleos indirectos.

¿Cuál es la posición de los sindicatos?

Esta es, para mí, la parte más confusa. CC. OO. dice que va a denunciar a CCIP porque el ERE “no se ajusta a derecho”. La razón, púramente técnica, es que CCIP es “grupo mercantil”, pero no “grupo laboral”, lo que significaría que los trabajadores no tienen libertad de movimiento entre las diferentes plantas. Desconozco las implicaciones legales de esa diferencia, pero no parece que sea un grave escollo para la compañia. Quizás sea una maniobra negociadora, pero yo creo que no estaría de más que hablasen de razones de mayor peso.

En el mismo artículo se citan las palabras de un representante de UGT:

Desde UGT también anuncian que impugnarán el expediente “si la empresa no acredita su legitimidad para presentarlo”, como ha hecho ya CCOO. “Si los despidos son consecuencia de esta reestructuración hay que dejar claro que todas las empresas por sí solas son viables. Facturan 3.000 millones de euros al año y han tenido 900 de beneficios”, critica Canet.

Es decir, no dicen nada de que el embotellado y distribución se pueda hacer de forma más eficiente, sólo argumentan que con el número de trabajadores antiguo la empresa era viable; sin importar si el sistema era eficiente o no (aquí es donde decía que los sindicatos implícitamente reconocen que se ganará eficiencia con el cambio).

¿Cual es la realidad?

Es difícil de saber. Hay que leer entre líneas y asignar niveles de credibilidad a cada declaración. Mi opinión personal es que CCIP pretende ganar eficiencia primero y ahorrarse sueldos altos después; pero es difícil estar seguro de cuál es el motivo más importante.

Lo curioso es que los sindicatos aseguran conocer todo esto por el documento que ha presentado la empresa; pero por más que he buscado, no he sido capaz de encontrarlo. Puedo entender las razones de CCIP para no hacerlo público; pero ¿cuál es la razón de los sindicatos? ¿No sería lógico que nos dieran la información que reconocen tener? Supongo que es posible que la información esté por ahí y yo, simplemente, no haya sido capaz de encontrarla. He buscado en periódicos y las páginas webs de los sindicatos; pero no ha sido una búsqueda exahustiva.

¿Eficiencia o puestos de trabajo?

Supongo que este es el quid de la cuestión. Aunque comprendo que detrás de los despidos hay historias tristes, me cuesta aceptar que se hagan cosas ineficientes sólo por mantener a trabajadores en sus puestos de trabajo. En un mundo ideal, habría trabajo (o dinero) para todos y las cosas se harían de la forma más eficiente. La realidad es mucho más complicada.

Supongamos por un momento que es cierto que el proceso va a ser más eficiente (y visto lo visto, parece que es bastante creíble). Eso significa, muy probablemente, menos emisiones de CO2 por botella producida.

No sé cuál es el impacto de esas emisiones concretas. Probablemente sea una gota en el océano de CO2 producido por el resto de empresas; pero si pensamos en la industria española global, está claro que necesitamos mejorar la eficiencia y pronto.

De la misma forma, con suerte, las energías limpias harán que algún día el carbón y el petróleo sean innecesarios. Se perderán miles de empleos, pero eso no nos impide investigar para que suceda cuanto antes.

Miscelánea

Para terminar, un par de cosas más.

La primera es que, si es cierto que se ganará eficiencia con el cambio, sería de esperar una reducción en el precio de los productos que CCIP embotella. Sin embargo, no tengo muchas esperanzas.

La segunda es que me resulta bastante curioso que esta defensa de los trabajadores de CCIP la hagan muchos de los mismos que han pedido boicotear Coca Cola en otras ocasiones, Las razones en aquel momento eran otras:

En definitiva, queremos sacar la Coca-Cola de nuestras vidas y de nuestras universidades (y con ella todos los productos asociados al “bienestar”… del gran empresario).»

Es decir, el boicot pretendía dejar de consumir Coca Cola porque era ejemplo de capitalismo. Hay dos posibilidades: Una es que no creyeran que fueran a tener ningún éxito con el boicot (con lo cual mentirían sobre sus intenciones) o que sí (con lo cual CCIP se vería abocada a despedir parte de su plantilla).

Parece que lo importante es meterse con Coca Cola. Si existe porque existe y si no existe porque no existe.

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Gluten si, gracias

Últimamente se ven por todas partes. La nueva moda de la alimentación orgánica (una moda en sí misma) son los productos sin gluten.

A diferencia de los alimentos “orgánicos”, con los que puedo entender parte de la lógica (yo mismo me niego a comer productos inorgánicos que no sean agua o sal), en el caso del gluten no entiendo qué razones han llevado a su demonización.

¿Qué es el gluten?

A parte de una palabra horrible (está a la par con eje pedalierprurito), el gluten es una glicoproteína que se encuentra de forma natural en varios cereales como el trigo o la cebada. En realidad, existen varias proteínas similares que reciben el mismo nombre. El gluten es responsable, entre otras cosas, de la elasticidad de la masa de harina y, más concretamente, del pan. Podríamos decir que la civilización tiene pies de gluten.

La frase anterior fue una excusa para poder poner esta foto.

Por tanto, el gluten forma parte de muchos alimentos tradicionales como el pan o la cerveza, así como de muchos alimentos procesados. De hecho, es muy apreciado por vegetarianos y veganos, que lo usan para dar consistencia y variedad a sus recetas.

Pero…

Desafortunadamente, existen personas que tienen intolerancia al gluten. Las razones pueden ser múltiples: alergia, celiaquía, dermatitis herpetiforme. Los síntomas pueden ser prácticamente inexistentes, simples dolores de barriga o un complejo cuadro clínico. Todo depende del tipo de enfermedad y de la intensidad con la que ésta se presenta. En el caso más común (celiaquía) poco se sabe de las causas, aunque se sabe que existe un factor hereditario importante. Tampoco existe cura, salvo una complicada dieta sin gluten.

Tampoco se conoce exactamente la epidemiología de la enfermedad. Los datos varían entre un 1% y un uno por mil de personas afectadas.

Existe la impresión de que el número de personas intolerantes al gluten ha crecido recientemente, pero no existen datos que lo confirmen. Lo que sí ha mejorado es el diagnóstico, lo cual explicaría que ahora se diagnostiquen muchos más casos que en el pasado. Algo parecido ocurre con el autismo, cuyo número de casos ha aumentado mucho recientemente, más por cambios en el diagnóstico que por alguna causa real. No me extraña que haya quién haya relacionado ambas cosas. Hay gente para todo.

Nuevos casos de autismo en USA

¿Entonces?

La cosa está clara. Los que no tenemos intolerancia al gluten no tenemos razón alguna para evitarlo. Los productos sin gluten no sólo no tienen beneficio alguno para nosotros, sino que su uso continuado puede resultar en una dieta incompleta. Entre otras cosas, parece que existen problemas relacionados con los niveles de selenio. Como decía mi abuela: “come pan, que es muy rico en selenio”.

Además, muchas veces utilizan en su fabricación agentes espesantes como metilcelulosa de hidroxipropilo , xantano o goma guar. Creo que no está de más repetirlo: los alimentos sin gluten se hacen escogiendo cereales que no tienen gluten y añadiéndoles otro producto químico para simular sus propiedades.

Yo por mi parte lo tengo claro, aunque no tiene el exotismo del xantano o la goma guar, yo me sigo quedando con mi gluten.

 

Obsolescencias y otras modas

Recientemente he discutido sobre el tema de la obsolescencia planificada (OP) con gente que, por lo demás, no suele decir tonterías. Mi opinión al respecto de la OP era que no pasaba de ser un mito; pero lo cierto es que no conocía a fondo los argumentos que manejaban los defensores. Tras subsanar parte de esa deficiencia, paso a comentar cosas.

Lo primero es el nombre. En español, “obsolescencia” es la cualidad de ser “obsolescente”, “no obsoleto”. “Obsolescente” es aquello que se está volviendo obsoleto, no lo que ya lo es. Por otro lado, en inglés, “obsolescence” significa “obsoleto” cuando es incontable y “obsolescente” cuando es contable. ¿Queda claro?

En cualquier caso, parece que el término “obsolescencia” se usa en la práctica para estos casos, así que no propondré los términos “obsoletez”, “obsoletura” ni “obsolentencia”, por graciosos que sean.

por otro lado, los términos “planificada” y “programada” se usan a veces indistintamente, aunque en realidad se refieren a cosas distintas. En el primer caso, se supone que los diseñadores planifican que los productos probablemente dejarán de funcionar al cabo de cierto tiempo (por una razón u otra), mientras que en el segundo existe un componente programado a posta para fallar.

Pero dejémonos de nombres y vayamos al grano.

Lo primero que descubrí es que el tema es demasiado amplio para una entrada del blog. Por esa razón, en lugar de intentar tocar todos los temas posibles decidí centrarme en un solo decumental: “Obsolescencia Programada, Fabricados para no durar”.

Impresoras de chorro de tinta

El documental empieza hablando de las impresoras. Esta historia vertebra el documental y no es mala elección porque posiblemente nos encontremos aquí con el mejor ejemplo. Existen razones para pensar que hay algo sospechoso en el mundo de las impresoras de inyección de tinta, empezando por cartuchos que cuestan más que la impresora en sí y terminando por la obsolescencia programada reconocida por algunas empresas de impresoras. Por supuesto, esas empresas dan razones más o menos lógicas para incluir tal cosa, pero en mi opinión no son muy convincentes.

Por supuesto, no es difícil conseguir repuestos a precios hasta cuatro veces por debajo de los originales y el mismo documental reconoce que es posible reactivar algunas impresoras con un sencillo parche; pero eso no les detiene de presentar el asunto como una conspiración secreta y la obtención del parche como si se tratara de una operación de la CIA.

Y claro, tampoco dicen que sólo se trata de las impresoras de inyección de tinta (que por cierto son extrañamente baratas comparadas con productos similares). Las impresoras láser no parecen tener esos problemas.

Bombillas

El siguiente tema que trata el documental es el de las bombillas. Empieza recordándonos que existen bombillas centenarias, que siguen funcionando hoy en día.

Como es habitual, se centran en la duración de las bombillas y en el impacto que tuvo el cartel Phoebus en ello. Vayamos por partes:

El cartel Phoebus.

El cartel Phoebus fue un cartel de, entre otros, OsramPhilips y General Electric firmado el 23 de diciembre de 1924, y que se mantuvo hasta 1939, que existió para controlar la fabricación y ventas de bombillas. (Wikipedia)

Entre otras cosas, el cartel ponía multas a las empresas participantes que hacían bombillas que superaban las 1500 horas de vida y (de menor cuantía) a aquellas que no llegaban a las 800. Como en todo cartel, la idea era reducir la competencia y controlar los precios. Nada nuevo bajo el Sol.

Respecto a las 1000 horas, muchos sitios web insinúan (o dicen a las claras) que el objetivo era estafar a los clientes para vender más bombillas. En ningún momento se habla de otros aspectos importantes, como el precio final de cada bombilla o su eficiencia energética o lumínica. Un estudio británico sobre monopolios realizado en el 1951 habla de la organización Phoebus (que no parece que fuera secreta, por mucho que diga el documental) dice:

One of the first actions of the Phoebus organisation when it was created in 1925 was to lay down a standard life of 1,000 hours—then already in common use in the United Kingdom and elsewhere—for general
service filament lamps; it was provided that no mention of ” long life” should be made in any advertisement for lamps. A scheme for penalising excessive life or short life was worked out and after 1929 there were fines
for a life in excess of 1,500 hours and fines on a lower scale for a life shorter than 800 hours unless the manufacturer had given notice that he had economic justification for making the life shorter.

Es decir, Phoebus no parece haber hecho nada especialmente malvado. De hecho, los precios de las bombillas descendieron hasta una tercera parte en un periodo de 25 años (del 1924 al 1949).

Duración, eficiencia, precio

Lo cierto es que, en una bombilla, la duración no es la única variable a tener en cuenta. Una bombilla que dure mucho pero que sea muy costosa de fabricar o que gaste mucha electricidad comparado con la luz que da, no es una buena bombilla para uso general. Nadie dice que no sea posible construir bombillas que duren más de 1000 horas o incluso siglos. Basta usar filamentos más gordos y disminuir la temperatura (y por tanto la luz que generan). Lo difícil es construir una bombilla que sea eficiente y barata.

En ciertos sitios web y, de forma implícita en el documental, se afirma que bombillas construidas en los países comunistas duraban más. He sido incapaz de encontrar datos de esas mayores duraciones y, mucho menos, de otras características técnicas.

Sin embargo, la idea ha calado y hasta hay quién se está aprovechando de ella. La empresa OEP electrics intentó lucrarse a partir de la idea de que las compañias tradicionales vendían bombillas con sólo 1000 horas de duración, mientras que las suyas, de tecnología LED, duraban mucho más. Se olvidaba de decir que esas mismas compañias también vendían bombillas LED de mucha mayor duración y a precios competitivos con los de OEP, o que la investigación en iluminación LED se la debemos, en parte, a esas compañias tradicionales.

Obsolescencia por diseño

El siguiente tema del documental es la obsolescencia planeada por vía del diseño. La idea es que los productos no dejan de funcionar, simplemente empiezan a resultar anticuados. La gente compra otros porque los nuevos productos molan más. Parte de la culpa de eso se la echan al diseñador Brooks Stevens, que reconoció que sus diseños pretendían que el comprador comprase lo nuevo antes de lo necesario.

Esto es claramente cierto. Lo único que puedo agregar es que la mayoría de la gente parece aceptarlo sin problemas. En ropa se hace tan a las claras que las empresas que se dedican a ello no se sonrojan en presentar cada año nuevos modelos de prendas de vestir que no añaden ningún tipo de funcionalidad. Tienen una obsolescencia planeada de un año y nadie parece quejarse.

Seguro que las serpientes se pudren enseguida

Supongo que parte de la razón es que creemos entender cómo funciona el mundo de la moda (yo no) mientras que bombillas e impresoras son productos tecnológicos cuyos detalles de funcionamiento se escapan a la mayoría de las personas. Pero lo cierto es que la razón para comprarse el nuevo IPhone o las nuevas zapatillas Nike son, más o menos, las mismas.

Sin embargo me niego a aceptar que esto es obsolescencia planificada.

Al otro lado del telón de acero

El documental habla de la falta deOP en las economías del este (economías planificadas, curiosamente). Como ejemplo aparece un alemán mostrando un frigorífico hecho en la Alemania del este que, sorprendentemente, tiene 25 años.

Supongo que eso quiere decir que los frigoríficos del mundo occidental duran mucho menos. El mío tiene 24 años, así que deduzco que fallará uno de estos días. Por el momento ahí sigue, sin dar ningún problema y sin que sea necesario deshelarlo cada cierto tiempo. Hace algo de ruido, pero funciona.

A parte de estas anécdotas, no tengo datos que demuestren que los productos hechos en los países comunistas fueran más duraderos que los nuestros.

Baterías IPod, Nylon etc.

Por no alargarme demasiado, voy a tratar de otros temas más rápidamente.

En el documental se habla de que las baterías del IPod no se pueden cambiar. Es conocido que muchos productos Apple tienen los diseños estilizados que tienen en parte por qué renuncian a detalles como baterías reemplazables, tapas móviles, etc. Los productos Apple son artículos de lujo y deberían ser valorados así. Un reloj Cartier no es mejor que un Casio, sólo más lujoso.

Respecto al Nylon, se dice que Dupont obligó a fabricar un Nylon de menor calidad para que las medias durasen menos. Cabe preguntarse por qué inventaron el Nylon después de todo. Aunque conozco gente que trabaja en Dupont que me ha contado esa misma historia, no conozco datos que la respalden. Sólo la historia de alguien que dijo que eso había sucedido.

En resumen, no voy a negar que, puntualmente, alguna empresa haya utilizado o utilice hoy en día algún tipo de OP. Su efecto, sin embargo, me parece bastante pequeño en general. ¿Os habéis fijado lo poco común que es, hoy en día, ver a gente cambiando ruedas? ¿O que salgan óxidos en el coche a los dos años de haberlo comprado? Pese a que los coches de ahora son mucho más complejos, potentes y eficientes que los antiguos, son bastante duraderos. De hecho, la mayoría de la gente los cambia antes de que se lleguen a estropear.

Antes todos los coches llevaban un par de estas junto al perro de plástico de cabeza bamboleante

Hombre blanco ser malo

Supongo que todos los hemos visto alguna vez. Un cartel con la foto de un indio anciano, de aspecto venerable y debajo un texto en el que se compara (desventajosamente) al hombre blanco con los indios norteamericanos.

No estoy virado al sepia, soy de este color

El texto, supuestamente, es un fragmento de una carta del jefe Seattle (Si’ahl o See-ahth) al presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce.  El contenido es buenrollismo destilado:

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña.

A estas alturas, supongo que la moyoría de la gente sabe que el texto no es realmente del Jefe Seattle, sino del escritor Ted Perry y fue compuesto en el 1971, en pleno flower power. Lo que jefe Seattle hizo realmente (en 1854) fue dar un discurso en la lengua Lushootseed, el cual fue más o menos traducido a la (limitada) lengua de comerciantes chinook y treinta y tres años después al inglés. De esta última traducción se hizo años después una reinterpretación que es la que suele encontrarse en Internet. Este discurso no es la supuesta carta y sólo tiene similitudes en algunos puntos.

¿Cómo podemos estar tan seguros de que la carta no es auténtica?

Entre otras cosas, por esto:

Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Yo soy un hombre salvaje y no comprendo cómo es que el caballo humeante de hierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir.

A parte del hecho curioso de que primero use la palabra “tren” y a la siguiente frase recurra al ridículo “caballo humeante de hierro”, los búfalos (o bisontes) más cercanos al territorio del jefe estaban a mil kilómetros de distancia. Además, aún faltaban varios años para que llegasen los primeros trenes al oeste.

En cualquier caso, la carta está bien escrita y su mensaje de vivir en armonía con la naturaleza es importante. ¿Por qué no aceptar el texto por lo que dice y no por quién lo escribió realmente?

En principio parecería que ese argumento es válido, pero en realidad sabemos que no es lo mismo. Ted Perry lo sabía y por eso puso esas palabras en boca del Jefe Seattle, los evangelistas lo sabían y por eso escribieron los evengelios con el nombre de personas que pensaban que habían conocido a Cristo. Las palabras pueden ser las mismas, pero la autoría es crucial.

Pero supongamos por un momento que la autoría no es importante. ¿Acaso no es verdad lo que dice?

Pues lo cierto es que no. Veamos los últimos párrafos:

¿Qué ha sucedido con el bosque espeso? Desapareció.

¿Qué ha sucedido con el águila? Desapareció.

La vida ha terminado. Ahora empieza la supervivencia.

¿Qué podemos decir del bosque espeso? La sorprendente verdad puede ser que los bosques llegaran con el hombre blanco y no al revés.

En realidad poco se sabe con certeza; pero parece casi seguro que los indios crearon grandes praderas a base de quemar los bosques preexistentes. Norteamérica estaba cubierta de bosques antes de la llegada de los primeros habitantes (ahora llamados nativos), que quemaron enormes extensiones de bosque para convertirlos en praderas. Citando al historiador del fuego Stephen Pyne:

Most of the impenetrable woods encountered by explorers were in bogs or swamps from which fire was excluded; naturally drained landscape was nearly everywhere burned. Conversely, almost wherever the European went, forests followed. The Great American Forest may be more a product of settlement than a victim of it.

Es decir, que los grandes bosques americanos son más bien un producto de la colonización europea. No sé hasta que punto esto es verdad, pero sospecho que, al menos, lo es en parte.

No es mi intención con esto decir que los indios eran malos y los europeos buenos. Nada más lejos de mi intención. Lo que pretendo es mostrar que cuando se miran las cosas en detalle, las diferencias entre unos y otros no parecen tan grandes.

…O yo qué sé

Inventos y Alberto Vázquez-Figueroa: relación si la hubiera

Existe la percepción de que los inventores son las personas que tienen ideas revolucionarias, no aquellas que dedican tiempo y esfuerzo a convertir una idea preexistente en algo práctico. Por mucho que sepamos que Edisón dedico miles de horas a convertir la idea de iluminar con un filamento calentado con electricidad (algo que, sin duda, estaba en la mente de muchos) en una realidad. Lo cierto es que la tendencia que tenemos es a asociar los inventos a súbitos ataques de inspiración.

Noto un calorcillo en la chola

La realidad es que la mayoría de los inventos ya habían sido ideados con anterioridad por muchas personas. Estoy seguro de que casi todo el mundo había pensado alguna vez en ingenios voladores antes de que los hermanos Wright resolviesen la mayoría de los problemas técnicos. Por la misma razón, tiendo a pensar que Leonardo Da Vinci tiene una fama inmerecida. La mayoría de sus diseños no son funcionales y muchos de ellos contienen errores garrafales. La mayoría de ellos no me parecen más que cosas que a Leo le debían parecer “molonas”.

Recuerdo que cuando era pequeño también hacía dibujos de “inventos”. Uno de ellos era un submarino con propulsión humana y con un tubo conectado a un flotador para el aire. Entre los muchos problemas de mi invento está el hecho de que esas palas parece que generan el mismo inpulso hacia atrás que hacia adelante. Probablemente el cacharro acabaría girando sobre sí mismo.

invento1

Reconstrucción

Si alguien piensa que Da Vinci está por encima de errores tan garrafales, la realidad es que no. Como ejemplo tenemos su diseño de un tanque:

¿O quizás era un OVNI?

Como puede verse, el mecanismo haría que las ruedas girasen en sentidos opuestos. Hay quién dice que Leonardo lo hizo así a propósito, para confundir a quién robase sus diseños; aunque la solución a ese error de diseño es obvia.

Pero dejémonos de preámbulos y veamos el nuevo y sagaz invento de Alberto Vázquez-Figueroa, según se presenta en las páginas de El Mundo:

La primera locomotora a vapor avanzaba a una velocidad máxima de ocho kilómetros por hora; las actuales superan los 300.

Mucho ha mejorado el transporte por ferrocarril en poco menos de 200 años, pero por desgracia existe un punto en el que no lo ha hecho en idéntica proporción: la prevención de accidentes.

Evidentemente, Vázquez-Figueroa (V-F) se aprovecha del reciente accidente de tren para darse publicidad en connivencia con El Mundo que, no sólo publica su invento, sino que lo hace protagonista de “una hora con los lectores”. Su artículo comienza con su habitual estrategia de decir cosas sin proporcionar dato o argumento alguno. ¿Por qué dice que la prevención de accidentes no ha avanzado en la misma proporción? ¿En qué datos se basa? Yo podría decir que si una persona de hace 200 años pudiese ver un tren de alta velocidad actual sobre las vías lo reconocería como un tren del futuro, más rápido y estilizado que los suyos. Sin embargo, si viera una moderna sala de control de tráfico ferroviario probablemente no sabría lo que estaba viendo.

En los últimos tiempos se han producido varios accidentes con un doloroso y considerable número de víctimas a lo que hay que sumar un alto costo económico.

Casi todos se debieron a que un obstáculo colapsó la vía o a un corrimiento de tierra causado por las lluvias y en ningún caso los maquinistas tuvieron posibilidad de evitar la colisión ya que su velocidad era excesiva en relación al tiempo de reacción y el espacio necesarios para conseguir que el convoy se detuviera.

No debería considerarse «fallo humano» al tan directamente relacionado con la carencia de «espacio-tiempo» a la hora de detenerse porque no se le pueden exigir los mismos reflejos a un maquinista que conduce un tren a 300 kilómetros por hora, que los que se le exigían a quienes los conducían a 100.

Parece que V-F o El Mundo han recuperado un artículo antiguo, porque lo que aquí se dice no se aplica al accidente de Galicia; en cualquier caso, doy por válido su análisis.

Con objeto de obtener la necesaria ampliación de ese «espacio-tiempo» de reacción, he diseñado lo que he dado en llamar «Explorador de Alta Velocidad». Esencialmente su funcionamiento es el de una locomotora de similares características que la del tren al que precederá, pero de mucho menor tamaño.

No está tripulado puesto que en realidad se trata de una «lanzadera-robot» que hace las veces de «pez-piloto» ya que, por medio de cámaras de televisión y dispositivos de alarma mantiene al corriente en todo momento al maquinista sobre el estado de la vía.

La distancia que separa al tren del «Explorador» se encuentra determinada por la velocidad de la marcha así como por el espacio que necesitará el convoy a la hora de detenerse con suavidad sin llegar a colisionar con el obstáculo.

Las negritas son del artículo original. La idea es ingeniosa y demuestra que V-F ha pensado en el tema durante unos minutos o quizás unas horas. El problema con este tipo de cosas es que en el mundo hay miles de ingenieros de ferrocarriles dedicando muchas horas del día a pensar sobre trenes, vías y seguridad. Resultaría sospechoso que no se le hubiese ocurrido una idea así a alguno de ellos. Tras un par de minutos en Google Patents encontré esto:

Este invento es un vehículo y un sistema para prevenir accidentes de tren y descarrilamientos. Más específicamente, el invento consiste en un vehículo de seguridad que se mueve por la vía delante del tren y previene a éste de colisiones con objetos en la vía y descarrilamientos.

La patente continúa explicando el invento: GPS, comunicación con el tren, etc. La fecha de solicitud es octubre del 2002, ocho años antes que el supuesto invento de V-F; aunque estoy seguro de que ideas similares son casi tan antiguas como las locomotoras. Pero sigamos con el artículo de V-F:

También va provisto de un rastreador capaz de detectar la más mínima alteración en su recorrido a base cotejarlo metro a metro con la información que previamente ha almacenado en su sistema informático. Esa memoria visual de altísima precisión constituye el alma de su funcionamiento ya que en cuanto detecta la más ligera diferencia entre lo que «Ya ha visto» y lo que «ve» alerta del peligro, especialmente en aquellos lugares en los que cabe la posibilidad de un atentado terrorista.

Aquí tenemos un ejemplo de que V-F desconoce las dificultades asociadas a su invento. Aunque es posible imaginar algo así y, ciértamente, es posible comparar imágenes similares en busca de diferencias; un sistema como el que propone daría muchísimos más resultados negativos que positivos.

De igual modo cuenta con un inhibidor de señales de radio que evita un atentado desde larga distancia durante el tiempo que tarda en pasar el tren. Al avanzar ambos a idéntica velocidad su capacidad de frenada será tanto mayor cuanto menor sea su masa en relación a la del tren, y por el hecho de no ir tripulado y todos sus elementos están sujetos no sufre en exceso los efecto de la inercia.

De nuevo V-F inventa sin saber. No existen los “inhibidores de frecuencias”, los aparatos así llamados lo que hacen es saturar las frecuencias que se quiere “inhibir” con otras de más potencia. Inhibir una señal significa impedir cualquier uso de esa frecuencia. Lo que significaría que el tren se quedaría sin comunicaciones, GPS, etc. Y lo que es peor, sin poder conectarse con el carrito.

Por supuesto, podrían dejar ciertas frecuencias libres, pero entonces nada impediría a los terroristas usarlas.

Y en cualquier caso, tampoco hay nada que impida a los terroristas usar otros métodos. Un simple mecanismo de relojería o activación por sonido son dos posibilidades; pero hay muchas más.

En caso de emergencia suelta un gran paracaídas muy visible que le ayuda a detenerse con mayor facilidad.

[…]

Debe ir pintado de colores llamativos y emitir un agudo pitido de alarma hacia el frente de tal manera que no moleste a los viajeros pero sirva para anunciar su llegada seguida de la de la totalidad del tren, lo cual evita de igual modo gran numero de accidentes en los pasos a nivel sin barreras y en las estaciones en las que los pasajeros cometen la imprudencia de atravesar las vías.

Nada que comentar, simplemente me pareció gracioso.

Su coste puede cifrarse en torno a los 25.000 €, lo que resulta muy bajo en relación con sus prestaciones, y debería estar subvencionado por las compañías aseguradoras que son las mayores beneficiarias de sus servicios dado que les ahorrará enormes sumas en el pago de indemnizaciones.

“Puede cifrarse en torno…” es una frase muy ambigua. Estoy seguro de que V-F se sacó esa cifra de la manga, a juzgar por su descripción del resto de tecnologías de las que habla. Pienso que sólo el paracaídas de seguridad y el mecanismo de disparo ya debe ser un elemento bastante caro; y es sólo una pequeña parte del total. Pero dudo que V-F se haya parado a pensar en esos detallitos.

Los energéticos

De un tiempo a esta parte es común encontrar noticias sobre “nuevos” métodos de obtención de energía, un tema que ya he tratado en otro sitio. La mayoría de las veces nos intentan vender ideas en las que la mayoría de la gente ha pensado alguna vez como si fueran ideas geniales en las que la “comunidad científica” no había caído. Por supuesto, en esos artículos el conocimiento de la conservación de la energía brilla por su ausencia. El buscador del mundo, en la primera página de búsquedas devuelve lo siguiente sobre “cargar móvil”:

‘Árboles’ para cargar el móvil: Dos estudiantes de la UJI de Castellón diseñan dos ‘árboles solares’ que permiten recargar teléfonos móviles, tabletas o portátiles.
Un tejido ‘inteligente’ para cargar el móvil con la ropa: Científicos de EEUU han desarrollado una prenda que almacena energía eléctrica y podría servir para cargar teléfonos móviles.
Un móvil cargado con la voz: Un dispositivo permite generar electricidad para recargar una batería con la presión sonora de la voz y el sonido ambiente de la calle.

Hoy quiero hablar de la siguiente noticia de El Mundo:

Las baldosas inteligentes que generan electricidad

Toda gran idea tiene su momento eureka, y el de Laurence Kemball-Cook ocurrió cuando estaba aún estudiando diseño industrial en la Universidad de Loughborough…

Empezamos mal con el título. Generalmente se aplica el adjetivo “inteligente” a toda cosa que muestra un comportamiento que depende de la situación. Generalmente se espera algo con cierta complejidad, yo por ejemplo, me lo pensaría dos veces antes de decir que las farolas que se encienden solas de noche son “inteligentes”.

En cualquier caso, aquí tenemos unas baldosas que simplemente generan electridad. Son tan inteligentes como un molino de viento o el generador de un coche (es decir, poco).

elcantodelloco

Pero bueno, no nos quedemos en el título. La suposición de que a nadie antes se le había ocurrido extraer energía del caminar no se sostiene. Hay por ahí varios “inventos” de zapatillas para recargar móviles, por ejemplo. De hecho me parece que la mayoría de las personas ha pensado en ello durante un microsegundo antes de darse cuenta de que es algo bastante poco práctico.

Y así, con 50 libras y un ordenador portátil, comenzó en 2009 la odisea de Pavegen, a la búsqueda de la baldosa inteligente, que se hunde apenas cinco milímetros, suficiente para generar ocho vatios de energía con cada pisada gracias al uso de materiales piezoeléctricos.

Claramente el redactor no escatima elogios sobre el inventor y su “odisea”. Lamentablemente, en cuanto deja el lenguaje florido y comienzan los datos se equivoca. Los vatios son una unidad de potencia (energía por unidad de tiempo). Su error es como decir que la distancia entre Madrid y Barcelona son 120 km/h. No se trata de 8 w por pisada, sino de 8 w de potencia media al caminar.

Mis propios cálculos me dicen que esos 8 vatios son aproximadamente correctos, corresponden a una persona de 80 kg bajando 5 mm en un paso de 0.5 s de duración. Para que nos hagamos una idea, una sóla persona podría iluminar una bombilla de 8w (bastante poco potente) si no dejase de caminar sobre este tipo de baldosas.

La conservación de la energía

La noticia da a entender que la energía la generamos al andar normalmente, sin enterarnos. Como si al andar fuéramos dejando energía suelta por ahí, desaprovechada hasta ahora.

La realidad es que no. Al andar gastamos la energía justa para desplazarnos, y nuestro cuerpo es bastante eficiente en ese aspecto. Si las baldosas generan 8 w a nuestro paso eso significa que tenemos que hacer más esfuerzo al andar. Es como cuando andamos por la arena. En ese caso parte de la energía se pierde en forma de calor, por el rozamiento de los granos de arena y por eso nos cansamos más al andar por la playa. También podemos verlo como si tuviéramos que subir una cuesta en la que ascendiésemos 5 mm a cada paso, es decir, más o menos una cuesta del 1%. Puede parecer poco, pero es una cuesta. Si damos a la gente la elección de ir por lo llano o pisando unas baldosas “que cansan”, es probable que escojan ir por lo llano.

A todo esto tenemos que sumar que esa energía es la que está disponible, no la que podemos obtener, que en general suele ser mucho menor. Además de tener que construir las baldosas, colocarlas, conectarlas a la red (también hay perdidas de energía en este proceso), mantenerlas etc.

Pero eso no es todo. Una vez que hablamos de grandes números como miles de personas, podemos empezar a hacer otros cálculos. Esa energía que generamos proviene de nuestros alimentos. Cada uno de nosotros tendrá que comer un poco más para tener la energía suficiente para luego dársela a las baldosas. Eso significa quemar la comida en nuestro cuerpo (bueno, un proceso similar) y generar CO2. Bien podríamos quemar esos alimentos directamente y generar electricidad del calor en lugar de hacer nosotros el trabajo. Si alguien piensa que no es lo mismo, la cosa es muy sencilla. Los alimentos tienen energía en forma de enlaces químicos, quemarlos o realizar una reacción totalmente equivalente en el interior de nuestras células resulta en la misma cantidad de energía liberada y la misma cantidad de CO2. De nuevo: conservación de energía y conservación de la masa.

Electricidad de los coches

El artículo termina así:

El futuro de las ciudades está en los coches eléctricos, y el rodamiento de los neumáticos se convertirá con el tiempo en un generador de energía”. De momento, nos quedamos con las pisadas, unas 4.000 por cabeza y por día.

En este caso, la situación es tan clara que me sorprende que haya gente que no lo vea. Cualquier energía que saquemos de los coches la estamos sacando del combustible de éstos. Eso significa que no sólo estamos usando el mismo combustible del coche para generar la energía, sino que lo estamos haciendo de una forma muchísimo menos eficiente.

Cargar el móvil en 20 segundos

Cambiando de tercio (¿este sería el segundo tercio?), ayer vi la siguiente noticia sobre una adolescente que ha inventado un sistema para cargar la batería del móvil en 20 segundos:

Crean un mecanismo para cargar el móvil en 20 segundos
Una joven estadounidense crea un dispositivo capaz de almacenar energía en un pequeño espacio

Nuevamente tenemos a alguien joven, que supuestamente ha inventado algo que se les había pasado por alto a los miles de investigadores que dedican todo su tiempo a trabajar en esas cosas. Estaría bien si fuera verdad, pero no. No se trata de una batería de móvil, sino de un supercondensador, algo que por cierto ya existe. No quiero quitarle mérito a la chica porque seguro que ha hecho algo interesante, pero no se trata, ni mucho menos, lo que los periódicos creen (o nos quieren hacer creer) que es. La densidad de energía que un condensador, por muy super que sea, es mucho menor que la de una batería. De momento olvidémonos de usarlos en nuestros móviles si no queremos llevar la batería en un carrito. Más infomación aquí.

Bueno, bonito, barato y abundante

Tendemos a asociar la calidad con el precio, el precio con la escasez y, por la propiedad transitiva, la calidad con la escasez.

Hay razones poderosas para que lo escaso sea caro. Pero no tan poderosas para que lo escaso sea bueno. Por ejemplo, no hay ninguna razón para pensar, a priori, que la manzana golden sea mejor o peor para la salud que cierto fruto obtenido de lo más profundo de la selva amazónica; sin embargo, nuestras mentes tienen tendencia a establecer esa relación.

Veamos algunos ejemplos.

Vino: Lo caro sale rico.

En pocos ámbitos la cosa está tan clara: Hay vinos malos, buenos y excelentes. Los primeros los encontramos en tetrabricks en el supermercado, los últimos sólo son accesibles al famoso 1%. El resto podemos darnos un gustazo de cuando en cuando y probar algún vino “decente”.

Cada vez más gente entiende de vinos y, por supuesto, los expertos son capaces de catar un vino y escribir un libro sobre su bucquet o su retrogusto.

O al menos eso es lo que se supone. La realidad, sin embargo, es que no hay muchas pruebas de ninguna de esas cosas. Vamos a empezar con el juicio de París.

En 1976 se organizó una cata a ciegas para ver qué vinos eran mejores, si los franceses (los favoritos con diferencia) o los americanos. El jurado lo componían once expertos en vino, nueve de los cuales eran franceses. El sorprendente resultado fue que entre los diez mejores vinos, seis resultaron ser americanos. Entre ellos, el que logró la mejor calificación.

Sacrebleu!

Lo importante aquí no es si los vinos americanos o franceses son mejores, sino que hasta ese momento se daba por hecho que la diferencia entre ellos era abismal y que un vino americano no era apropiado ni para tomar un sorbo y escupirlo. La opinión de los expertos no coincidía con su propia apreciación en condiciones controladas.

Veamos otro ejemplo. En 2001 Frédéric Brochet realizó otro estudio. En un experimento pidió a 56 expertos que evaluaran la calidad de un vino blanco que había sido teñido de rojo. Los expertos describieron el vino con las palabras normalmente utilizadas para definir el vino tino. Ninguno de ellos se dio cuenta del engaño.

En otro experimento cogió un vino de Burdeos normal y lo vertió en dos botellas distintas. Una de un Burdeos caro y la otra de un vino de mesa barato. Los expertos se deshicieron en elogios del vino en la botella cara mientras que el mismo vino proveniente de la botella barata resultó ser “débil, plano, ligero y fallido”.

Evidentemente, las cosas no mejoran si en lugar de expertos hablamos de gente normal. Otro estudio demostró que el ciudadano de a pie es incapaz de distinguir entre un vino de 4 € y otro de 19 € (entre otras pruebas).

El reciente campeón del mundo de sumilliers fue incapaz de acertar ningún vino en la prueba de cata a ciegas. El artículo de El Mundo destaca (las negritas son mías):

En la final Basso brilló en las pruebas de servicio del vino y de identificación de destilados, pero no así en la de vinos. Ni él ni los demás finalistas. Está claro que la cata a ciegas no es un elemento decisivo en estos campeonatos…

Hay muchos otros ejemplos similares. El resultado es siempre el mismo: la calidad de un vino parece un valor bastante difícil de medir, incluso para los expertos. Los estudios muestran que tendemos a apreciar mejor los vinos que creemos caros, aunque nos hayan cambiado el contenido de la botella subrepticiamente.

Violines

Todo el mundo lo sabe: los mejores violines del mundo son los Stradivarius, construidos por Antonio Stradivarii entre los siglos 17 y 18. Su sonido, dicen, es superior a cualquier otro violín presente o pasado. Por esa razón, los grandes violinistas suelen usarlos, generalmente en préstamo por alguna institución.

Sin embargo, de nuevo, la realidad se opone a esa creencia. Las pruebas realizadas (y se han hecho pruebas desde el siglo 19) demuestran que, en condiciones controladas, los expertos en la audiencia son incapaces de distinguir un Stradivarius de un violín nuevo.

No sólo eso. El propio violinista es incapaz de distinguirlos si se le ponen gafas oscuras y se usan perfumes para ocultar cualquier pista olfativa. De hecho, las pruebas parecen demostrar que, aunque son incapaces de distinguir unos de otros, cuando les preguntan cuál suena mejor tienden a elegir los nuevos.

De nuevo, tendemos a relacionar lo escaso (el número de Stradivarius es reducido y no va a aumentar) con la calidad. Nuestra intuición nos dice que un violín nuevo, del que podemos hacer tantos como queramos, no puede ser mejor.

Conclusión

Hay un episodio de Seinfeld en el que hablan de los melocotones de Mackinaw, que supuestamente sólo pueden comerse las dos semanas al año en las que están maduros y que son deliciosos. Se trata de una invención de los guionistas, pero eso no impide que en Internet haya gente preguntándo dónde se pueden comprar. La idea de que los mejores melocotones sólo sean accesibles por poco tiempo encaja muy bien con nuestras ideas preconcebidas.

¡Pruebalo Jerry, pruebalo!

Pero no existe (necesariamente) una relación entre calidad y escasez o entre calidad y precio, por mucho que nuestra intuición nos diga que sí.