Inventos y Alberto Vázquez-Figueroa: relación si la hubiera

Existe la percepción de que los inventores son las personas que tienen ideas revolucionarias, no aquellas que dedican tiempo y esfuerzo a convertir una idea preexistente en algo práctico. Por mucho que sepamos que Edisón dedico miles de horas a convertir la idea de iluminar con un filamento calentado con electricidad (algo que, sin duda, estaba en la mente de muchos) en una realidad. Lo cierto es que la tendencia que tenemos es a asociar los inventos a súbitos ataques de inspiración.

Noto un calorcillo en la chola

La realidad es que la mayoría de los inventos ya habían sido ideados con anterioridad por muchas personas. Estoy seguro de que casi todo el mundo había pensado alguna vez en ingenios voladores antes de que los hermanos Wright resolviesen la mayoría de los problemas técnicos. Por la misma razón, tiendo a pensar que Leonardo Da Vinci tiene una fama inmerecida. La mayoría de sus diseños no son funcionales y muchos de ellos contienen errores garrafales. La mayoría de ellos no me parecen más que cosas que a Leo le debían parecer “molonas”.

Recuerdo que cuando era pequeño también hacía dibujos de “inventos”. Uno de ellos era un submarino con propulsión humana y con un tubo conectado a un flotador para el aire. Entre los muchos problemas de mi invento está el hecho de que esas palas parece que generan el mismo inpulso hacia atrás que hacia adelante. Probablemente el cacharro acabaría girando sobre sí mismo.

invento1

Reconstrucción

Si alguien piensa que Da Vinci está por encima de errores tan garrafales, la realidad es que no. Como ejemplo tenemos su diseño de un tanque:

¿O quizás era un OVNI?

Como puede verse, el mecanismo haría que las ruedas girasen en sentidos opuestos. Hay quién dice que Leonardo lo hizo así a propósito, para confundir a quién robase sus diseños; aunque la solución a ese error de diseño es obvia.

Pero dejémonos de preámbulos y veamos el nuevo y sagaz invento de Alberto Vázquez-Figueroa, según se presenta en las páginas de El Mundo:

La primera locomotora a vapor avanzaba a una velocidad máxima de ocho kilómetros por hora; las actuales superan los 300.

Mucho ha mejorado el transporte por ferrocarril en poco menos de 200 años, pero por desgracia existe un punto en el que no lo ha hecho en idéntica proporción: la prevención de accidentes.

Evidentemente, Vázquez-Figueroa (V-F) se aprovecha del reciente accidente de tren para darse publicidad en connivencia con El Mundo que, no sólo publica su invento, sino que lo hace protagonista de “una hora con los lectores”. Su artículo comienza con su habitual estrategia de decir cosas sin proporcionar dato o argumento alguno. ¿Por qué dice que la prevención de accidentes no ha avanzado en la misma proporción? ¿En qué datos se basa? Yo podría decir que si una persona de hace 200 años pudiese ver un tren de alta velocidad actual sobre las vías lo reconocería como un tren del futuro, más rápido y estilizado que los suyos. Sin embargo, si viera una moderna sala de control de tráfico ferroviario probablemente no sabría lo que estaba viendo.

En los últimos tiempos se han producido varios accidentes con un doloroso y considerable número de víctimas a lo que hay que sumar un alto costo económico.

Casi todos se debieron a que un obstáculo colapsó la vía o a un corrimiento de tierra causado por las lluvias y en ningún caso los maquinistas tuvieron posibilidad de evitar la colisión ya que su velocidad era excesiva en relación al tiempo de reacción y el espacio necesarios para conseguir que el convoy se detuviera.

No debería considerarse «fallo humano» al tan directamente relacionado con la carencia de «espacio-tiempo» a la hora de detenerse porque no se le pueden exigir los mismos reflejos a un maquinista que conduce un tren a 300 kilómetros por hora, que los que se le exigían a quienes los conducían a 100.

Parece que V-F o El Mundo han recuperado un artículo antiguo, porque lo que aquí se dice no se aplica al accidente de Galicia; en cualquier caso, doy por válido su análisis.

Con objeto de obtener la necesaria ampliación de ese «espacio-tiempo» de reacción, he diseñado lo que he dado en llamar «Explorador de Alta Velocidad». Esencialmente su funcionamiento es el de una locomotora de similares características que la del tren al que precederá, pero de mucho menor tamaño.

No está tripulado puesto que en realidad se trata de una «lanzadera-robot» que hace las veces de «pez-piloto» ya que, por medio de cámaras de televisión y dispositivos de alarma mantiene al corriente en todo momento al maquinista sobre el estado de la vía.

La distancia que separa al tren del «Explorador» se encuentra determinada por la velocidad de la marcha así como por el espacio que necesitará el convoy a la hora de detenerse con suavidad sin llegar a colisionar con el obstáculo.

Las negritas son del artículo original. La idea es ingeniosa y demuestra que V-F ha pensado en el tema durante unos minutos o quizás unas horas. El problema con este tipo de cosas es que en el mundo hay miles de ingenieros de ferrocarriles dedicando muchas horas del día a pensar sobre trenes, vías y seguridad. Resultaría sospechoso que no se le hubiese ocurrido una idea así a alguno de ellos. Tras un par de minutos en Google Patents encontré esto:

Este invento es un vehículo y un sistema para prevenir accidentes de tren y descarrilamientos. Más específicamente, el invento consiste en un vehículo de seguridad que se mueve por la vía delante del tren y previene a éste de colisiones con objetos en la vía y descarrilamientos.

La patente continúa explicando el invento: GPS, comunicación con el tren, etc. La fecha de solicitud es octubre del 2002, ocho años antes que el supuesto invento de V-F; aunque estoy seguro de que ideas similares son casi tan antiguas como las locomotoras. Pero sigamos con el artículo de V-F:

También va provisto de un rastreador capaz de detectar la más mínima alteración en su recorrido a base cotejarlo metro a metro con la información que previamente ha almacenado en su sistema informático. Esa memoria visual de altísima precisión constituye el alma de su funcionamiento ya que en cuanto detecta la más ligera diferencia entre lo que «Ya ha visto» y lo que «ve» alerta del peligro, especialmente en aquellos lugares en los que cabe la posibilidad de un atentado terrorista.

Aquí tenemos un ejemplo de que V-F desconoce las dificultades asociadas a su invento. Aunque es posible imaginar algo así y, ciértamente, es posible comparar imágenes similares en busca de diferencias; un sistema como el que propone daría muchísimos más resultados negativos que positivos.

De igual modo cuenta con un inhibidor de señales de radio que evita un atentado desde larga distancia durante el tiempo que tarda en pasar el tren. Al avanzar ambos a idéntica velocidad su capacidad de frenada será tanto mayor cuanto menor sea su masa en relación a la del tren, y por el hecho de no ir tripulado y todos sus elementos están sujetos no sufre en exceso los efecto de la inercia.

De nuevo V-F inventa sin saber. No existen los “inhibidores de frecuencias”, los aparatos así llamados lo que hacen es saturar las frecuencias que se quiere “inhibir” con otras de más potencia. Inhibir una señal significa impedir cualquier uso de esa frecuencia. Lo que significaría que el tren se quedaría sin comunicaciones, GPS, etc. Y lo que es peor, sin poder conectarse con el carrito.

Por supuesto, podrían dejar ciertas frecuencias libres, pero entonces nada impediría a los terroristas usarlas.

Y en cualquier caso, tampoco hay nada que impida a los terroristas usar otros métodos. Un simple mecanismo de relojería o activación por sonido son dos posibilidades; pero hay muchas más.

En caso de emergencia suelta un gran paracaídas muy visible que le ayuda a detenerse con mayor facilidad.

[…]

Debe ir pintado de colores llamativos y emitir un agudo pitido de alarma hacia el frente de tal manera que no moleste a los viajeros pero sirva para anunciar su llegada seguida de la de la totalidad del tren, lo cual evita de igual modo gran numero de accidentes en los pasos a nivel sin barreras y en las estaciones en las que los pasajeros cometen la imprudencia de atravesar las vías.

Nada que comentar, simplemente me pareció gracioso.

Su coste puede cifrarse en torno a los 25.000 €, lo que resulta muy bajo en relación con sus prestaciones, y debería estar subvencionado por las compañías aseguradoras que son las mayores beneficiarias de sus servicios dado que les ahorrará enormes sumas en el pago de indemnizaciones.

“Puede cifrarse en torno…” es una frase muy ambigua. Estoy seguro de que V-F se sacó esa cifra de la manga, a juzgar por su descripción del resto de tecnologías de las que habla. Pienso que sólo el paracaídas de seguridad y el mecanismo de disparo ya debe ser un elemento bastante caro; y es sólo una pequeña parte del total. Pero dudo que V-F se haya parado a pensar en esos detallitos.

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2 comments

  1. La seguridad en el ferrocarril, aumentó muchísimo, eso sin duda. Intentar comparar la seguridad con la velocidad, es bastante difícil, por no decir imposible, ya que lo primero sería pensar en que valores tomamos, como los comparamos, o transformamos a otras variables comunes a “seguridad” y “velocidad”, y todo ello estará sujeto como poco a subjetividad.
    El invento en si, me pareció en primera instancia simpático, aunque me temo que no pasa de ahí en cuanto se profundiza más, tal como cuentas.
    La idea me recuerda a una mejora del típico vagón que se ponía delante de la locomotora en las películas del Oeste (y WWII), con gente y tal para vigilar la vía y defensa.
    No parece en el articulo que tenga muy claro el problema de los trenes para detenerse, que no es solo exactamente debido a su enorme masa, ya que al final todas las ruedas frenan y se ocupan del peso que soportan (simplificando), sino también del rozamiento con la vía, el cual es muy bajo, y precisamente necesita peso para que ocurra. Con esto, no me queda claro que un vehículo ligero consiga unas frenadas muchísimo mayores. Supongo que para eso saca el paracaídas.
    Lo de emitir un sonido, me parece una pijada, los trenes hacen muchísimo ruido ya de por si, y es verdad que parece que no se oyen hasta que no están relativamente cerca, y si estas dentro de un coche, pues menos. Con lo que el pitido tendría que ser enorme, y lo que le pitarían serian los oídos a los diseñadores, cuando todos los vecinos de una via del tren se acuerden de la madre que los paríó.
    Otros detalles importantes, es que el propio explorador, activaría todos los sistemas existentes de vehiculo en la vía, con lo que hay que hacer algo para que no se tenga en cuenta, lo cual me parece demasiado peligroso.
    Otro detalle, es ¿Qué lo impulsa?, ahí ya hay mucho que hablar, y dejaría de ser algo tan simple y barato.
    Ahora (si no me equivoco), todo lo que rodea los trenes, esta pensado para que en caso de fallo, simplemente se para. Por ejemplo un sensor tiene que indicar que la vía esta libre (en vez de detectar un obstáculo), de esta forma si falla, el resultado por defecto es que la vía NO esta libre, con lo que se detiene el tren. Un detector de obstáculo, si falla, pues no detecta obstáculo, e indirectamente te hace pensar que la vía esta limpia.
    Las propias barreras de los pasos a nivel, informan al tren tiempo antes de que la barrera se bajó correctamente, si no es asi, el tren tiene que casi detenerse.
    Los TGV, (y AVEs?), tienen como cámaras en tramos de vía, que van mostrando al conductor en pantalla, lo que tiene muy por delante del propio tren, lo cual es parecido al explorador.

    • Sí, a mi también me pareció un invento simpático. Lo que no me gustó fue su manera de despreciar los avances de otros y el vender como factible algo cuyos detalles parece desconocer. Pero supongo que estamos de acuerdo en eso.

      A mi también me suena eso que dices del oeste. Pero lo busqué mientras escribía la entrada y no encontré ninguna imagen o descripción. La verdad es que tampoco supe bien cómo buscarlo.

      Imagino que al final, no es tan importante que el cochecillo pare o no (salvo en los casos en los que el mismo carrito pueda atropellar personas, pero vamos a obviarlo por el momento). Incluso aunque el carrito choque aún puede avisar al tren y darle tiempo para frenar. De hecho, en ese caso no hace falta un software sofisticado. Unos acelerómetros tipo airbag y ya está.

      En cualquier caso, una cosa que creo que me faltó por decir explícitamente en el artículo es que seguro que hay muchos detalles que hacen que sea difícil hacer algo como lo que V-F describe. Es decir, la idea ya está ahí desde hace tiempo; pero parece haber razones para que no sea útil. Una de las razones puede ser que, el propio carrito puede atropellar a gente.

      Es decir, estoy de acuerdo con el resto de inconvenientes que dices, y seguro que hay más.

      “el propio explorador, activaría todos los sistemas existentes de vehiculo en la vía, con lo que hay que hacer algo para que no se tenga en cuenta, lo cual me parece demasiado peligroso.”

      Eso no lo había pensado. Buen punto.


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