Los milagros de Jesús

Como siempre, al filo de la actualidad. En esta entrada voy a hablar de un tema que no tiene ni dos milenios. Los milagros de Jesús.

No voy a entrar aquí en si Jesucristo existió o no. Tiendo a pensar que existió alguien con ese nombre, aunque la evidencia no es pasmosa. En lo que sigue supondré que sí.

Lo que no voy a suponer es que los evangelios fueron escritos o inspirados por Dios. Supondré, como hacen los teólogos, que fueron escritos décadas después de los hechos por personas normales que conocieron a gente que conoció a Jesús.

Los milagros.

Existe una corriente entre escépticos que dice que no es necesario descubrir qué método específico utilizó cierto charlatán para conseguir aparentar tener poderes. Hay muchas formas de esquilmar a un pollo (¿es así la frase?) y basta con probar que hay al menos una forma de conseguir el mismo efecto con métodos naturales.

El propósito de este artículo es mostrar que los milagros de Jesús no sólo son pocos y, en general, bastante mundanos; sino que la mayoría son iguales a trucos de magia que se hacen hoy en día y se hacían también allá por el 40 DC.

Como no podía ser de otra forma, Wikipedia tiene un artículo en el que lista todos los milagros atribuídos a Jesús. Ordenados por tipo. La lista empieza con los milagros sobre curaciones:

Veinticuatro milagros sobre curaciones
Siete curaciones de espíritus inmundos
Cinco curaciones de paralíticos
Cuatro curaciones de ciegos
Dos curaciones de leprosos
Otras seis curaciones
Curaciones hechas de modo genérico

También curó a un gangoso y a un par de mariquitas

El problema con las curaciones es que son muy subjetivas. En muchos casos dependen del testimonio del propio enfermo en el momento de la curación y rara vez se realiza un seguimiento posterior. Por esa razón las curaciones milagrosas son, desde tiempo inmemorial, parte del repertorio de muchos charlatanes. Incluso hoy en día, pueden verse curaciones milagrosas en la televisión. No es necesario engañar (aunque en la mayoría de los casos se engaña), simplemente basta un auditorio entregado y con fe y no comprobar las enfermedades, ni antes ni después.

Evidentemente, curaciones muy subjetivas (como la explulsión de espíritus inmundos) o con variación en la intensidad de los síntomas (un ciego rara vez lo es completamente, y no todos los inválidos lo son por problemas en la columna) son más comunes que enfermedades de síntomas claramente visibles como la lepra. Basta ver a los predicadores televisivos de EE. UU. para comprobar que la cura de paralíticos sigue estando de moda (los casos de lepra, por el contrario, están de capa caída).

En ocasiones, Jesús utilizó su propia saliva o barro (o una mezcla de ambas) para ponerla en la parte afligida. Para el lector moderno es un comportamiento extraño. Si otras curaciones las hizo sin tener que tocar a la persona (o sin siquiera estar cerca) ¿por qué usar guarreridas en otros casos? Supongo que ese tipo de cosas eran comunes entre los curanderos de la época y a nadie le parecieron extrañas entonces. Veamos por ejemplo Marcos 7:32:

Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima.
Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua;
y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto.
Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien.

Cuando el problema es díficil y meter el dedo en las orejas no es suficiente, es necesario un buen escupitajo.

Diez milagros sobre la naturaleza
La tempestad calmada.
Caminar sobre el agua.
La primera multiplicación de los panes y los peces.
La moneda en la boca del pez.
Cuando secó la higuera.
La segunda multiplicación de los panes y los peces.
La pesca milagrosa.
La Transfiguración de Jesús.
La Transubstanciación del pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo.
Las Bodas de Caná.

Los siguientes milagros, denominados “milagros sobre la naturaleza” son de muy diversa índole.

Algunos, como “La tempestad calmada”, “La pesca milagrosa” parecen explicaciones post facto de sucesos normales. Uri Geller, el famoso doblador de cucharas, utilizó esa técnica varias veces, declarándose autor (o catalizador) de cualquier evento inesperado que ocurriese a su alrededor.

“La moneda en la boca del pez”, es la promesa de jesús de que una moneda aparecerá en el próximo pez que se pesque. El evangelio sólo llega hasta ahí, así que nos quedamos sin saber si ocurrió o no.

Las diversas multiplicaciones de panes y peces (el mismo milagro o uno similar aparece un total de seis veces en los cuatro evangelios). Las variaciones en la historia, tanto en lugar como en número de personas, panes y peces no dan demasiada confianza. Se empieza dando de comer a 20 personas con dos docenas de peces y se acaba escribiendo que se dio de comer a cinco mil personas con una barra de pan y una lata de bonito.

Incluso en la actualidad, con cámaras, helicópteros, ordenadores y servicios de noticias, no somos capaces de ponernos de acuerdo en cuantas personas asisten a una manifestación. Diferentes fuentes ofrecen datos de distintos órdenes de magnitud.

Las bodas de Caná es un milagro similar. En este caso es el vino el que se multiplica.

Caminar sobre las aguas es otro milagro que los magos de hoy siguen realizando. En su versión actual, es necesaria una base de metracrilato, invisible una vez introducida en el agua. En su versión antigua quizás bastase con una zona de poca profundidad y unos discípulos entregados.

Las transfiguraciones y transubstanciaciones son milagros mucho más abstractos. El primero es la conversión de Jesús en un ser luminoso y vestido de blanco, el segundo consiste en la afirmación de Jesús de que el pan y el vino son su sangre y su carne.

La transfiguración

Me falta pror comentar uno de los milagros más sorprendentes de Jesús. El día en que secó una higuera:

Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre.
Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera.
Viendo esto los discípulos, decían maravillados: ¿Cómo es que se secó en seguida la higuera?
Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho.
Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

No solamente encontramos a un Jesús colérico, que paga con una higuera el que no tuviera higos ¿qué culpa puede tener la pobre higuera?, sino que luego se hace un lío con el propósito de tal acción.

Dice Jesús “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.”. Parece que él mismo se olvidó de usar ese poder al principio, para conseguir los higos (que era lo que realmente quería) en lugar de después, para secar la higuera. La ensañanza habría sido la misma si hubiera hecho aparecer higos en una higuera seca, pero al parecer Jesús iba improvisando, usando sus poderes y luego buscando explicaciones peregrinas.

Aunque también es posible que la higuera se hubiese secado sola, más lentamente de lo que el versículo da a entender, y Cristo se estuviese apuntando otro tanto.

Cuatro milagros sobre resurrección
Una niña de trece años de edad, hija de Jairo.
Lázaro, el de Betania.
El hijo de la viuda de la ciudad de Naín.
La Resurrección de Jesús.

Por alguna razón Wikipedia no considera las resurrecciones como curaciones. En cualquier caso tenemos tres, más la propia resurrección de Jesús.

Dos de ellas son descritas como resurreciones muy poco después de la muerte (de hecho, en uno de los casos el propio Jesús afirma que no estaba muerta sino dormida). El caso de Lázaro es diferente. Llevaba cuatro días muerto, en un féretro bajo una piedra. Supongo que es cuestión de fe. Si los hechos ocurrieron tal cual están descritos, o fue un milagro o fue un engaño deliberado.

Finalmente tenemos la propia resurreción de Jesús. En este caso los testamentos son bastante poco claros. marcos dice:

Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo.

Y Juan:

Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos.
Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen.

Es decir, Jesús se les aparece, pero en otras formas, y no lo reconocen al instante. De hecho no lo hacen hasta tiempo después, una vez que el supuesto Jesús ya no está con ellos. Bastante sospechoso.

Pero en verdad os digo, el que quiera creer que crea.

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